Gerardo e Isabel son los personajes que creé para el guión de un cortometraje (largo y avergonzante).
Hoy uno de ellos regresó a la vida por un breve momento.
Isabel está en su cuarto. Sola. Garabatea en un viejo cuaderno, no es una carta, son pensamientos. Siempre es igual. Siempre quejándose, siempre deseando estar en otro lugar, con alguien más. Pensando, escribiendo. No se alcanzan a distinguir algunos trazos, parecen llevar años ahí.
-No te quiero aquí, pero muero por que así sea. No me gusta estar a tu lado, siempre quiero escapar, hago lo humanamente posible, quiero alejarme. De ti. A mi. De mi. A ti. Que nunca he querido que te vayas. Que te odio. Que te he extrañado. Dicen que uno no escribe hasta que conoce el dolor. Y vaya que uno debe de conocerlo para escribir. Escribo tu abandono. Tu silencio. Mi desesperación. Por escucharte, pero para que me escuches. El amor. La ternura. La violencia. El abandono y la soledad, los que me acompañan a pesar de todos los que me rodean. A pesar de que me rodeas. Te fuiste y tuve que quedarme y te quedaste a pesar de que me fui. Me fui y sigues aquí, a mi lado. En la cama. Aquí. Como siempre. Como nunca. Y yo aquí, acostumbrándome a conocer a mi compañero, el dolor. Añorándote en él, con él y conmigo. No me interesa porqué. No me interesa verte, no me interesa encontrarte. No me interesa siquiera reclamártelo en la cara. Sino en el alma. Jamás ibas a dejarme, lo prometiste y veme aquí, escribiéndote, escribiéndome, describiendo el dolor, la angustia y mi sufrumiento, el que yo misma causé ¿Por qué si eras parte de mí, tuviste que morir así? ¿Por qué yo tuve que seguir? Aún te tengo, presente y ausente. Siempre. Siempre. Por más que trato de alejarte. Siempre. Culpa, maldita culpa, quiero escapar de ella, o voltear y matarla, deshacerme de ella de una maldita vez. Jamás volver a verle la cara. Jamás vovler a escucharla para poder alejarme de ti. Del dolor. De la ausencia. De todo. De mi.
Isabel tiene un sobresalto. El corazón le da un vuelco. Escucha que Gerardo en la cocina, acaba de romper un vaso. Guarda el cuaderno. Siente que no lo necesita más. Él regresó y no le importó. Isabel llora porque aún hoy, se siente sola.
2 comentarios:
Parece q nos hemos puesto de acuerdo en postear!
Q bueno q regresó a la vida porq me gustó mucho!! Aunq debo admitir q me angustió leerlo, me invadió una tristeza momentánea!
Así q permíteme felicitarte Ikki xq pues eso sólo lo logran los buenos escritores, q no? XD
Lindo espacio, buen diseño."Dicen que uno escribe,hasta que conoce eldolor",vaya que sí!! pero noimporta cuanto nos duela mientras escribamos siempre!
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